A lo largo de mi carrera he observado que muchas veces la personas utilizan las clases de canto como terapia no sólo para la voz sino también para tener un momento y un espacio en el que ellos pueden y hacen lo que les gusta lo cuál tiene efectos verdaderamente positivos en su persona y por consiguiente con las personas que los rodea, desde estudiantes hasta altos ejecutivos que toman clases de canto han experimentado un cambio positivo en su persona  y en su salud ya que al cantar se olvidan de todo y aquí son simplemente ellos mismos.

El cantar te libera de tensiones, de presiones, y te pone en contacto directo con tus sentimiento a través de la música, logrando con ésta combinación que el canto sea terapéutico y al paso del tiempo  se convierte en algo que quieren seguir haciendo por mucho tiempo, ya que al final de cada sesión sales de buen humor, relajado y con una visión diferente de tu día y de ti mismo, lo cuál eso se refleja en su salud.

El canto no sólo es para los cantantes, es para todo aquel que quiera y busque un medio de expresión y tenga la necesidad de comunicar algo de una manera feliz.

El canto hace personas felices, y nunca es tarde para iniciar.

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